Cuidados Esenciales (Nivel Principiante)
Luz
Ubica tu Kentia con luz indirecta abundante para un crecimiento óptimo. Junto a una ventana filtrada o a un par de metros de la luz es ideal. Aunque tolera zonas de semisombra, evita el sol directo intenso sobre sus hojas (especialmente en ejemplares jóvenes) para que no se quemen.
Riego: Moderado y periódico.
Riega cuando la capa superior del sustrato (unos 2-3 cm) esté seca al tacto. En primavera-verano probablemente necesitará agua 1 vez por semana, mientras que en invierno bastará cada 10-15 días. Es crucial no encharcar: un exceso de agua puede pudrir las raíces. Un síntoma de falta de riego son puntas de hojas marrones; de exceso, hojas amarillentas o tallos blandos.
Consejo: utiliza macetas con buen drenaje y retira el agua excedente del plato tras regar.
Humedad
Prefiere ambientes con humedad moderada a alta. Si el aire de tu hogar es seco o tienes calefacción en invierno, pulveriza ligeramente las hojas con agua 1-2 veces por semana. Esto imita la humedad tropical que le gusta y previene puntas secas. Agrupar la Kentia con otras plantas o colocar un cuenco con agua cerca también ayuda a crear un microclima más húmedo.
Temperatura
Se siente cómoda en temperaturas entre 18°C y 25°C. Es originaria de climas tropicales, por lo que aprecia la calidez. Evita corrientes de aire frío o cambios bruscos de temperatura. Soporta mínimos de hasta ~0°C en momentos puntuales, pero el frío intenso continuado puede dañarla; en zonas frías, mantenla dentro de casa lejos de ventanas heladas en invierno.
Suelo
Viene plantada en sustrato universal rico y bien drenado, adecuado para palmeras. Si en el futuro la trasplantas, utiliza un sustrato suelto (mezcla de turba/fibra de coco con arena o perlita) que drene bien pero retenga algo de humedad. Un drenaje excelente es imprescindible para que sus raíces no sufran encharcamiento.
Abono
Nutre tu Kentia en temporada de crecimiento. Desde marzo hasta octubre, añade fertilizante líquido para plantas verdes 1 vez al mes aproximadamente. Esto aportará nutrientes que estimularán hojas vigorosas y un verde intenso. Evita fertilizar en invierno, cuando la planta está en semi reposo.
Tip: la Kentia es sensible al exceso de fertilizante – aplica siempre la dosis recomendada o un poco menos. Un exceso de abono puede causar puntas quemadas u hojas amarillas.